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Borracho soy aún peor

Jueves, 28 de julio de 2005

Diaro de Barquisimeto (7)

Día 20 o parecido Ahora me toca Gordillo y Rompetechos

Última generación



















Todos los días, de Lunes a Viernes, me estoy levantando a las 6 de la mañana. La rutina de unos pocos días. Me despierto para hablar con la oficina y ver los e-mails que llegan desde allá. Para enterarme de que me están poniendo a bajar de un burro por no tener la documentación del Proyecto de Egipto bien ordenada.

Pero es una excusa.

Lo que hace que atraviese las paredes del sueño y deje el ordenador en modo suspensión en lugar de apagarlo para poder ser encendido rápidamente no es el ansia de saber si han llegado los racores de repuesto de Leku-Ona. Entro en mi cuenta de yahoo y aparece la pantalla donde pone

Tienes 4 mensaje sin leer:
Bandeja de entrada (4)

En España son las 12 del mediodía y aquí casi no ha amanecido.

Cuando pincho en Bandeja de entrada (4), como todos los días, y espero que los 28 ks de la conexión telefónica carguen la bandeja de entrada, bajo mis gafas un poco hacia la punta de la nariz, como una entrañable abuelita, como en cualquier cine viendo una película de terror Coreana. Entre la bruma de 7 dioptrías de miopía y 1 y media de astigmatismo en el ojo derecho, intento vislumbrar el tamaño de los nombres de los remitentes. Busco desesperadamente que uno de ellos parezca un nombre propio de 6 letras. El corazón palpita con un poco más de fuerza. Si parece que es así, vuelvo a mirar a través de mis gafas (lentes) y veo si ese mensaje era de Piotre, Alberto, Lorena...o es de ella.

Si no hay 1 mensaje de ella, digo, mierda! Y el día es un poco menos soleado, o un poco más gris, o más lluvioso, dependiendo de la predicción del tiempo o lo que se vislumbre a través de las lamas de madera de las puertas de la cabaña.

Si lo hay, no digo nada, pero sonrío. Lo leo. Sonrío otra vez y el juego continúa. Una partida de tenis con las pelotas marcadas. Sé que voy a perder, pero no puedo rechazar la posibilidad de mandar un pelotazo a la línea.

Hoy hemos estado comiendo nuevamente en la estación. En el restaurante Mi estación, que está junto a la estación de tren de Barquisimeto, junto a una comandancia militar, junto al restaurante Mi Vagón. Y conmigo, el adúltero, el capitán Acab, el ingeniero Gatti y la ingeniero Lili.

Lili es una mujer muy pequeñita, una solterona que vive en una casona con un jardín de una hectárea donde organiza Barbacoas y sus 10 perros campan a sus anchas. Siempre se ríe como si fuera la última vez, o quizás como si fuera la primera vez. Como todos los empleados de Sidetur, lleva su uniforme compuesto por vaqueros y camisa azul con logo, que les hace parecer miembros de alguna antigua organización nacional-socialista.

Los perros de Lilly comen paella, y comen piña y lechoza.

Hoy queríamos haber pedido asopado, pero como es un plato que necesita 40 minutos de preparación, hemos vuelto a comer Punta trasera a la brasa. Hoy con vino, porque es mi último día. Y el vino, por supuesto, nos lo traen congelado. Gato Negro. Es el nombre del vino. Es chileno, como el afamado Casillero del Diablo. Un gran nombre, creo que a mi próximo coche lo bautizaré con ese mismo nombre. Y lo bautizaré con una botella de ese vino. Mejor no hacer nada con una botella de algo que se llama Gato Negro.

Las cervezas no están muy frías, no tienen témpanos de hielo en su interior.

Los días se hacen largos en la planta porque no tengo muchas ganas de trabajar, ni mucho que hacer, y me pongo a pensar en que necesito buscar varios días de vacaciones en mi próxima estancia en Venezuela, para poder visitar los Tepuys y el salto del Ángel. Verlo todo desde una avioneta, que me gustaría que pilotase Maggie O’Connell. Adalberto me ha contado que su tío era piloto de avionetas en esa zona. Que era un profesional y se conocía casi cada recoveco, cada cascada, cada montaña, colina y saliente de aquella selva. Pero que un día, llevando a 3 turistas Canadienses y a su mejor amigo decidieron aventurarse por un desfiladero por el que no había pasado nunca, y que al final de el mismo se encontró que no tenía salida y tuvo que maniobrar para salvar la pared que cerraba el estrecho valle subiendo en trayectoria vertical, hasta que el jodido Newton dijo, por ahí no paso. Parece ser que consiguió, durante la caída, girar la avioneta de tal manera que cayeron, todo lo suavemente que un accidente permite, sobre la ladera. El tío de Adalberto quedó malherido y al cabo de unas horas murió junto a su mejor amigo y 3 turistas Canadienses. Adalberto dice que era un profesional.

Por aquí vendían frutas de madera



















Voy a dejar este país, esta vida, sin saber si el adúltero conocerá el castigo divino de ver como su venezolana se pasea por el Hilton en busca de venganza. De todos modos no creo que encuentre a su mujer. Ella se pasa el día de autobús en autobús (400 Bolívares el trayecto), sin rumbo. Charlando y sacándose fotos con la gente. Llegando a pueblos que no conoce. Preguntando los precios de la ruta Barquisimeto- Barranquilla (Colombia 60000 Bolívares), que dura 11 horas. No parece que le de miedo que le secuestren las FARC, más bien le parece divertido. El capitán Acab cree que se arriesga demasiado, que la van a acabar atracando. Lo dice mientras estamos cenando un pincho moruno mixto del tamaño de un niño de 8 años en el Caffé 90 y él manda besos a las muchachas que entran. Pero yo creo que a ella le da lo mismo, que si le asaltan se lo pasará pipa.

El capitán me cuenta que un grupo de ballet se hospedaba en el hotel President, en la avenida 20, y que una de las bailarinas rusas salió a comprar tabaco a las 2 de la mañana y la mataron. Pero creo que ya hace tiempo de eso.

Y mañana, a las 6 de la mañana hora de Barquisimeto, 12 del mediodía hora española, estaré en un avión rumbo a Bilbao, sin poder abrir mi cuenta de correo, sin poder ajustarme las gafas para no saber, intuir durante un rato, si la mujer de 6 letras con la que mantengo un partido de tenis me ha escrito. Y me ha invitado a su casa.

Por: Mikel Ruiz | Diario de Barquisimeto | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios


Yo sigo preocupada por el pobre Ander.
Espero que aguante unos pocos capítulos más.

Blackstar | 28-07-2005 13:01:20

Tranquila, tengo pa putearle por lo menos un par de episodios más.

Troutman | 29-07-2005 09:15:03

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El Personaje

La vida y milagros de un ingeniero Despistado. Un Despistado ingeniero.

Sindicación (lo dejo porque no tengo ni puta idea de qué significa)

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